Cuidar tu abrigo de lana: los gestos esenciales


Un abrigo de lana o de cachemira es una inversión a largo plazo. Para que conserve su forma, su tacto y sus colores temporada tras temporada, bastan unos gestos sencillos, siempre que los apliques con regularidad. Aquí tienes la guía completa de cuidados para tu abrigo de lana, cachemira o mezcla de lana y cachemira.

No lavarlo demasiado a menudo

La primera regla: la lana y la cachemira no se lavan como una camiseta. Estas fibras naturales tienen propiedades autolimpiantes: regulan los olores y repelen la suciedad de forma natural gracias a sus escamas. Un abrigo de lana que se lleva sobre una chaqueta o un jersey se lava de media 1 o 2 veces por temporada, no después de cada uso.

Entre lavado y lavado, airea tu abrigo al aire libre (no a pleno sol) durante 30 a 60 minutos después de cada uso. Es suficiente para eliminar los olores ligeros y refrescar las fibras.

El cepillado: el gesto fundamental

Después de cada uso, cepilla tu abrigo con un cepillo para ropa de cerdas suaves (preferiblemente de cerdas de jabalí). Este gesto:

  • Elimina el polvo, las pelusas y las partículas alojadas entre las fibras
  • Levanta el pelo y devuelve volumen al tejido
  • Previene la formación de bolitas (pilling) al limitar la acumulación de fibras enredadas

Cepilla siempre en el sentido del hilo, de arriba abajo, con movimientos largos y regulares.

¿Cómo lavar un abrigo de lana?

Para las manchas ligeras, empieza con una limpieza localizada: aplica toques suaves con un paño húmedo y un poco de jabón de Marsella, sin frotar. Aclara con agua fría.

Para un lavado completo:

  • A mano (recomendado): agua fría o templada (máx. 30°C), detergente especial para lana o champú suave. Presiona sin retorcer, nunca lo escurras.
  • En lavadora: programa lana o delicado, temperatura máxima de 30°C, centrifugado suave (400 vueltas). Coloca el abrigo en una bolsa de lavado.
  • En la tintorería: para los abrigos de cachemira pura o las piezas estructuradas, es la opción más segura. Indica siempre el material.

El secado: etapa crítica

Nunca cuelgues un abrigo de lana mojado: el peso del agua deforma los hombros de manera irreversible. El método correcto:

  • Extiende el abrigo en plano sobre una superficie limpia (toalla de rizo o tendedero plano)
  • Devuélvele la forma con las manos antes de que se seque
  • Sécalo al aire libre, lejos de fuentes de calor directo (radiador, sol)
  • Nunca lo metas en la secadora: el calor afieltra la lana de forma irreversible

Planchar y eliminar arrugas

La lana no se plancha con la plancha en contacto directo: el calor puede dejarla brillante o afieltrarla. Utiliza en su lugar un vaporizador (steamer) a 10 cm del tejido. El vapor relaja las fibras, elimina las arrugas y refresca el abrigo sin contacto directo.

Si utilizas una plancha, coloca obligatoriamente un paño de protección húmedo entre la plancha y el abrigo, y elige la posición «lana» (temperatura moderada).

Guardar el abrigo fuera de temporada

Al final de la temporada, antes de guardar tu abrigo:

  • Cepíllalo con cuidado y déjalo airear 24 horas
  • Lávalo si es necesario: nunca guardes un abrigo con restos de sudor o de comida (a las polillas les encanta)
  • Guárdalo en una funda de algodón transpirable (no de plástico, que atrapa la humedad)
  • Añade saquitos de cedro o de lavanda para alejar las polillas, y evita la naftalina, que impregna las fibras
  • Cuélgalo en una percha ancha con hombros acolchados, o pliégalo en plano

Tratar las bolitas (pilling)

Las bolitas (o pilling) se forman de manera natural en las zonas de roce: debajo de los brazos, en los codos, en la zona del cierre. Para eliminarlas:

  • Utiliza una piedra quitapelusas (piedra natural para lana) o una máquina quitapelusas eléctrica
  • Procede con delicadeza, tensando ligeramente el tejido
  • Nunca arranques las bolitas con la mano: podrías arrancar fibras

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